Con licencia para MATAR

 

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Cuando se pregunta a los aspirantes su motivación para iniciar estudios en medicina, al unísono responden: “para salvar vidas”.


Posteriormente ese aspirante se embarca en 6 o 7 años (dependiendo de la universidad) de carrera universitaria en donde debe hacer grandes sacrificios y esfuerzos para alcanzar su anhelado sueño. Lágrimas, noches de insomnio, fechas especiales, navidades y cumpleaños fuera de casa; cortos descansos en camillas incomodas, entre otros. Todo ha valido la pena cuando en un lujoso auditorio, con toga y birrete, frente a todos los mentores, se obtiene el titulo de Médico y hacemos el Jaramento Hipocrático.


Bioquímica, farmacología, biofísica, anatomía, fisiología, genética, patología, embriología, y ética, hacen parte del extenso pensum académico. Posteriormente todo el conocimiento adquirido será utilizado para hacer honor a la primera pregunta que respondió el aspirante: “Para salvar vidas”.


La Embriología, es la parte de la biología que trata de la formación y desarrollo del embrión. A los médicos se nos enseñó, en embriología, que la Cardiogénesis (Desarrollo embriológico del corazón) principia el día 18 de la VIDA intrauterina estando completamente formado en la octava (8) semana de vida intrauterina; también se nos enseña que las respuestas a los estímulos internos y externos comienzan desde la semana octava (8) de vida intrauterina, y que el feto puede sentir dolor a partir de la semana 22 de vida intrauterina.


Desde el punto de vista biológico – celular, la vida humana comienza en la fecundación cuando se unen las células masculinas (espermatozoide) con las células femeninas (óvulos), generando una nueva célula llamada cigoto. El cigoto posee una identidad genética propia, y capacidad de regular su propio desarrollo, el cual, si no se interrumpe, irá alcanzando cada uno de los estadios evolutivos del ser vivo hasta su muerte natural. 


Pedro García Barreno en su libro “El Legado de Hipócrates” dice: “La practica de la medicina, que se centra en el <<encuentro clínico>> -fuera de él, la medicina carece de sentido-, ha sido considerada, desde los tiempos hipocráticos, un arte y una ciencia. Aunque la medicina no es una ciencia stricto sensu, con ella se construye -<<ciencias biomédicas>>-; mas, el arte, la intuición y las consideraciones humanas requeridas en la práctica médica pueden estar entre las razones por las que la medicina desarrolló una cultura peculiar, un sistema educativo distintivo y una literatura característica, mientras incorporaba, en beneficio propio, los conocimientos y logros de las distintas ciencias e ingenierías”.


Para los hipocráticos la medicina es un quehacer eminentemente ético. Hipócrates y su escuela no se limitaron a otorgar a la medicina el estatuto teórico de ciencia, sino que llegaron a determinar con una lucidez realmente notable la dimensión ética del médico, el ethos o personalidad moral que lo debe caracterizar. De allí nace el Juramento Hipocrático basado en la proposición: “médico, recuerda que el enfermo no es una cosa ni un medio, sino un fin, un valor, y por tanto, condúcete en coherencia con ello”.


El día del grado, quien recibe el titulo de Médico ha promulgado el Juramento Hipocrático que será el rector de su quehacer profesional comprometiéndose a cumplir lo juramentado que entre los apartes reza: “no daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Igualmente, tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo. En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte”.


Los cuatro principios fundamentales de la ética médica son la autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia. La 68º asamblea general de la asociación médica mundial que se celebró en chicago ha aprobado la modificación de la declaración de Ginebra, el considerado como equivalente del juramento hipocrático que los médicos adoptan al ejercer su profesión. El texto, de 1948 y que ahora aspira convertirse en la base de un código ético mundial, se modificó para pasar de 11 puntos a 13. El principal cambio es el principio “respetaré la autonomía y la dignidad del paciente” 


La autonomía hace referencia al derecho del paciente de decidir por sí mismo sobre los actos que se practicarán en su propio cuerpo y que afectarán de manera directa o indirecta su salud, su integridad y su vida. El principio de autonomía no hace referencia a decidir por la vida de los demás. 


En Colombia, nuestra constitución política dice en su articulo 11: El derecho a la vida es inviolable. Gracias a esa manifestación púublica y obligatoria de la ley, se han logrado avances, todas en pro y defensa de la vida y la salud como derecho conexo. Los últimos pronunciamientos de las cortes colombianas en referencia al aborto y la eutanasia, lesionan gravemente lo que hasta entonces ha sido la columna vertebral de la democracia. 


Debe entonces quedar absolutamente claro que la vida humana comienza desde el momento mismo de la fecundación. Que el nuevo ser formado tiene características únicas y diferentes a las de sus progenitores, que responde a estímulos y que desde la semana octava de gestación ya tiene un corazón latiendo.

La vida humana intrauterina, debe ser sujeto de derechos, y debe por ende recibir protección jurídica por la institucionalidad. 


Para la fecundación se necesita obligatoriamente una célula masculina y una femenina. Aunque el desarrollo de la sexualidad se encuentra enmarcado en el principio de autonomía, debe tener una limitante de responsabilidad individual. Los “errores” de los adultos no se deben solucionar asesinando un ser humano inocente. 


Ya comienza a hacer eco por diferentes medios de comunicación, al mejor estilo de las mafias mundiales, las ordenes de asesinato proferidas por juez o magistrado de la republica, ordenando a profesionales o instituciones de salud su cumplimiento. El titulo médico no otorga licencia para matar; para ser sicario no se requiere de 6 años de formación. 


“Médico, recuerda que el enfermo no es una cosa ni un medio, sino un fin, un valor, y por tanto, condúcete en coherencia con ello”.

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