Creo que perdió el país

Por : Luz Pérez

Luz M. Pérez Sánchez es una colombiana que vive desde hace veinte años en el exilio. Científica social, investigadora internacional y autora, es creadora de SCEPE®, un modelo interdisciplinario dedicado al estudio del trauma, la violencia intergeneracional y la resiliencia. Fundó en Estados Unidos la Fundación Emprendedores de Luz y la iniciativa académica UESI, desde donde impulsa programas educativos y proyectos de innovación social para comunidades migrantes y poblaciones afectadas por la violencia. Tras dos décadas alejada del debate político colombiano, vuelve a escribir sobre su país desde la memoria, el dolor y la esperanza de quien nunca ha dejado de sentirse parte de Colombia.

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Tras conocerse los resultados de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026, tengo mucho dolor en mi corazón.


La polarización nos hizo perder la cordura. Mi peor miedo se cumplió: no fueron solamente los demás candidatos; fue también la actitud violenta de una campaña que terminó fracturando mucho más de lo que construyó.


Me siento profundamente decepcionada de los líderes del Centro Democrático. Se hizo evidente la ausencia de una estructura organizada, y así no trabaja el doctor Álvaro Uribe. Creo que le dieron una herida mortal al partido y que le cobraron su edad adulta, como si su conocimiento y experiencia pudieran ser reemplazados por nuevas ideas caudillistas, incoherentes y sin visión de país.


Un presidente es para todos. No dejamos de ser colombianos porque gane la derecha o la izquierda. A los cubanos y a los venezolanos no les quitan su nacionalidad por el gobierno o el régimen que padecen.


Creo que perdió el país.


La traición, el conformismo y la hipocresía pesan aún más cuando resulta más fácil señalar que estudiar, debatir y construir desde el conocimiento.


Nos usaron. Usaron a la doctora Paloma Valencia y al doctor Álvaro Uribe para satisfacer los caprichos y las decisiones de otros.


Ayer perdió la democracia, y eso no tiene vuelta de hoja.


Que haya ganado una campaña de odio no significa que haya ganado la derecha. Ganó la ignorancia. Y cuando un pueblo pasa por encima de sus principios, no se vuelve mejor: se vuelve igual a aquello que dice combatir.

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