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Mostrando entradas de agosto, 2026

La tragedia que comienza cuando termina la emergencia

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Todavía Colombia está contando muertos, atendiendo heridos y buscando desaparecidos. Esa es la tragedia inmediata, la que vemos todos los días en televisión y redes sociales. Pero mientras avanzan los rescates empieza otra etapa, menos espectacular y probablemente mucho más larga: reconstruir lo que el terremoto destruyó en cuestión de segundos. Las cifras de la UNGRD muestran la dimensión del problema: 12.828 viviendas destruidas, 73.455 viviendas averiadas y 121 edificios colapsados. No son solamente números. Entre viviendas destruidas y averiadas estamos hablando de 86.283 unidades habitacionales afectadas.   Si utilizamos, únicamente para dimensionar el problema, un promedio conservador de tres personas por vivienda, estaríamos hablando de cerca de 259.000 colombianos vinculados a hogares directamente afectados. Dentro de esa población hay una situación especialmente dolorosa. Las 12.828 viviendas totalmente destruidas representarían, con ese mismo promedio, unas 38.484 persona...

Ibagué está creciendo, pero dejando de renovarse

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Por Ismael Perdomo, pediatra y epidemiólogo Hoy escribo sobre Ibagué, una ciudad que llevo en el corazón. Vivo en Orlando, Florida, que tampoco es ajena al fenómeno poblacional que está transformando al mundo: nacen menos niños, aumenta la población mayor y cambia la demanda de servicios educativos, sociales y sanitarios. Las ciudades no envejecen de un día para otro. Primero disminuyen los nacimientos, se reducen las matrículas en jardines y colegios, algunas unidades obstétricas y neonatales pierden pacientes y comienzan a cerrar, mientras aumenta silenciosamente la proporción de adultos mayores. Cuando la población finalmente percibe el cambio, la transición demográfica lleva años avanzando. Eso está ocurriendo en Ibagué. En 2005 nacieron 8.315 niños residentes en la ciudad y murieron 2.496 personas. Por cada 100 defunciones se registraban 333 nacimientos. Veinte años después, las cifras preliminares de 2025 muestran 4.761 nacidos vivos y 4.035 defunciones no fetales: apenas 118 nac...

La campaña terminó: ahora hablarán los frutos

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En una columna anterior manifesté mis dudas sobre la sinceridad de la conversión cristiana proclamada por Abelardo de la Espriella cuando todavía era candidato a la Presidencia de Colombia. Mi cuestionamiento no surgía de negar el poder transformador de Dios. La Biblia enseña que la salvación está disponible para todos y que Dios puede tomar lo vil, lo menospreciado y aquello que el mundo considera indigno para manifestar su gloria. Ninguna historia personal es tan oscura que la gracia de Jesucristo no pueda transformarla. Mis dudas nacían de una realidad conocida en la política colombiana. Durante las campañas electorales, los candidatos buscan con especial interés a las comunidades de fe, conscientes de que una amplia mayoría de los colombianos se identifica con el cristianismo, ya sea católico o protestante. Los vemos asistir a iglesias, participar en oraciones, recibir imposiciones de manos y utilizar un lenguaje cercano a los creyentes. Sin embargo, algunos de ellos participan des...