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Mostrando entradas de julio, 2026

Historia del Acueducto Regional Velú, Municipio de Natagaima, Tolima

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Estas líneas se las debía a mi padre, Ismael Perdomo Navarro, quien en vida me insistió en que publicara la historia del acueducto. En su momento, nos sentamos los dos a recopilar las fechas, pero los afanes diarios fueron aplazando lo encomendado. Hoy se hace más necesario que nunca, porque las nuevas generaciones no conocen la verdad de los hechos y han aparecido expertos manipuladores que pretenden reescribir la historia con mentiras. En su momento, le recomendé a mi padre que dejara la gerencia del acueducto, porque veía que todo su esfuerzo no sería valorado sino años después. Hoy, con una nueva gerencia, la crisis del acueducto se ha profundizado y, ad portas del peor fenómeno climático jamás anunciado, ya se evidencian restricciones en el acceso al agua. La historia del Acueducto Regional Velú es también la historia del esfuerzo de una comunidad por garantizar el acceso al agua potable para varias generaciones. Antes de 1982, la vereda Velú no contaba con un sistema de acueducto...

Cuando fue que dejamos de pensar

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Estas líneas las escribo con profundo desconcierto. Hoy estuve hablando con mi amigo Duber, dueño de un medio de comunicación del Tolima. Él venía de entrevistar al exgobernador Ricardo Orozco, cuyo nombre vuelve a mencionarse para la Gobernación, pese a los cuestionamientos y denuncias públicas que han acompañado su trayectoria. Le pregunté si no veía otras opciones. Su respuesta me dejó perplejo: “Según lo que veo, serán los mismos de siempre”. La frase podría tomarse como una simple lectura electoral. A mí me pareció algo más grave: una señal de resignación. ¿Los mismos de siempre? ¿En un departamento de más de 1,2 millones de habitantes? No discuto el derecho de nadie a aspirar. Tampoco creo que haber gobernado antes descalifique, por sí solo, a una persona. Cuando alguien lo hace bien, entrega resultados, cuida los recursos públicos y merece continuar un legado, es razonable que reciba nuevamente la confianza ciudadana. El problema aparece cuando dejamos de evaluar y convertimos l...

La noche en que soñé con el cielo

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El miércoles 11 de noviembre de 2020 desperté con una alegría difícil de explicar. La noche anterior había tenido un sueño extraño, intenso, de esos que no se borran al abrir los ojos. Soñé que había ido al cielo, aunque no estaba muerto. No vi a Dios, pero sentía Su presencia. Era una certeza, no una imagen. El cielo se parecía a un gran castillo o a un edificio inmenso, lleno de ángeles ocupados en distintas tareas. Ninguno estaba quieto. Cada uno parecía saber exactamente qué debía hacer. Vi también las puertas del cielo. Dos ángeles las custodiaban; uno tenía algo parecido a una hoz y el otro una lanza. Desde allí se alcanzaba a ver la tierra. De repente ya no estaba en el cielo. Caminaba por la tierra junto a un ángel. Entramos en una iglesia de aspecto católico y, apenas crucé la puerta, comencé a llorar. Lloraba sin poder detenerme. Sentía el dolor de la gente, aunque no conocía sus historias. Era como si toda su tristeza hubiera caído sobre mí de una sola vez. El ángel me pregu...

El pecado antiguo vestido de progreso

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Por: Ismael Perdomo Hoy, en 2026, la humanidad habla con frecuencia de evolución, progreso y progresismo. Se afirma que somos sociedades más modernas, más libres, más abiertas y más avanzadas que las del pasado. Sin embargo, cuando miramos con seriedad la Biblia, la teología, la historia, la sociología y la arqueología cristiana, descubrimos una verdad incómoda: muchos de los pecados que hoy se presentan como novedad cultural no son nuevos. Son antiguos. Son la repetición de prácticas milenarias, ahora vestidas con lenguaje político, académico, mediático y tecnológico. La Biblia no presenta al ser humano como una criatura naturalmente neutra o moralmente ascendente. Desde Génesis, el problema central de la humanidad no ha sido la falta de civilización, sino la rebelión contra Dios. En Edén, la serpiente no ofreció simplemente desobediencia; ofreció autonomía: “seréis como Dios”. En Babel, la humanidad no era atea, sino orgullosa: “hagámonos un nombre”. En Sodoma, la abundancia, la sobe...