Historia del Acueducto Regional Velú, Municipio de Natagaima, Tolima
Estas líneas se las debía a mi padre, Ismael Perdomo Navarro, quien en vida me insistió en que publicara la historia del acueducto. En su momento, nos sentamos los dos a recopilar las fechas, pero los afanes diarios fueron aplazando lo encomendado. Hoy se hace más necesario que nunca, porque las nuevas generaciones no conocen la verdad de los hechos y han aparecido expertos manipuladores que pretenden reescribir la historia con mentiras.
En su momento, le recomendé a mi padre que dejara la gerencia del acueducto, porque veía que todo su esfuerzo no sería valorado sino años después. Hoy, con una nueva gerencia, la crisis del acueducto se ha profundizado y, ad portas del peor fenómeno climático jamás anunciado, ya se evidencian restricciones en el acceso al agua.
La historia del Acueducto Regional Velú es también la historia del esfuerzo de una comunidad por garantizar el acceso al agua potable para varias generaciones.
Antes de 1982, la vereda Velú no contaba con un sistema de acueducto. Sus habitantes dependían de la recolección de aguas lluvias o de la perforación de aljibes para obtener el agua necesaria para el consumo diario.
Según la información disponible, en 1982 Ismael Perdomo Navarro inició las gestiones para la construcción del acueducto durante el gobierno del presidente Belisario Betancur, con el apoyo del senador Angulo Gómez. La comunidad aportó la mano de obra, la Gobernación del Tolima asumió la dirección técnica y los materiales representaron una inversión de 42 millones de pesos.
La obra fue inaugurada en 1988.
Ese mismo año, de acuerdo con la información suministrada, Ismael Perdomo Navarro, entonces diputado, obtuvo una partida de 40 millones de pesos para ampliar el proyecto y permitir que dejara de ser un acueducto destinado exclusivamente a la vereda Velú, con el propósito de convertirlo en un acueducto de carácter interveredal. Gracias a esa visión, comunidades como Pueblo Nuevo comenzaron a beneficiarse del servicio.
Posteriormente, durante el gobierno del gobernador Francisco «Pacho» Peñaloza, Ismael Perdomo Navarro gestionó una nueva partida de 40 millones de pesos, destinada al mejoramiento de la red y a la adquisición de tubería para aumentar la capacidad del sistema.
Durante la ejecución de estas obras, la guerrilla de las FARC suspendió los trabajos tras una reunión con la comunidad de Pueblo Nuevo. Como consecuencia, parte de los materiales adquiridos, entre ellos el cemento, se deterioró. Posteriormente, se obtuvo una partida adicional que permitió reemplazar los materiales afectados y concluir las obras.
Con el paso del tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en el actual Acueducto Regional Velú, que hoy abastece, entre otros centros poblados, a:
- Velú Centro
- Velú Rincón
- La Virginia
- Guasimal Mesa
- Guasimal Guadualeja
- Yaco Molana
- Pueblo Nuevo
- Anacarco
- Zancudo
- Quebraditas
Además de otras comunidades de la región.
El sistema fue proyectado inicialmente para abastecer aproximadamente 400 viviendas de la vereda Velú. Actualmente presta el servicio a 1.317 viviendas, más de tres veces la capacidad originalmente prevista.
En sus primeros años, los usuarios pagaban una tarifa mensual de 600 pesos. Actualmente, la tarifa es de un poco más de 9.000 pesos. Sin embargo, aproximadamente el 50 % de los usuarios se encuentra en mora, lo que ha generado una cartera cercana a los cien millones de pesos y que continúa en ascenso.
Al crecimiento de la cobertura se suman otros factores que hoy afectan la sostenibilidad del sistema. El incremento del número de usuarios, la alta cartera por falta de recaudo y la disminución del caudal de la quebrada Yaco, fuente original de captación, han generado un problema estructural que amenaza el abastecimiento futuro del acueducto.
Por esta razón, Ismael Perdomo Navarro continuó adelantando gestiones ante diferentes gobiernos para conseguir los recursos necesarios que permitieran ampliar y fortalecer la captación.
Durante el gobierno del gobernador Óscar Barreto Quiroga, en una reunión en la que estuve presente como testigo, se adquirió el compromiso de impulsar una solución para esta necesidad.
Posteriormente, durante el gobierno del gobernador Ricardo Orozco, fueron adjudicados 500 millones de pesos para la realización de los estudios y diseños necesarios para establecer el costo definitivo de una solución, cuyo valor podría alcanzar e incluso superar los 7.000 millones de pesos.
Según la información disponible, en algún momento la Alcaldía de Natagaima también habría contratado la revisión y reestructuración de las redes por un valor cercano a 300 millones de pesos. Sin embargo, no fue posible encontrar la documentación correspondiente a dicho contrato ni a su ejecución.
Durante el gobierno del presidente Iván Duque, Ismael Perdomo Navarro adelantó gestiones ante el Ministerio de Vivienda y logró obtener un subsidio que benefició, durante un año, a todos los usuarios del Acueducto Regional Velú.
Más recientemente, según la información conocida, durante la administración del alcalde David Mauricio Andrade fue aprobado un endeudamiento municipal cercano a los 300.000 millones de pesos, dentro del cual se contemplaría una inversión aproximada de 1.500 millones de pesos para la ampliación de la red del Acueducto Regional Velú. Sin embargo, no existe evidencia de que esos 1.500 millones de pesos se hubieran invertido en el acueducto de Velú.
El Acueducto Regional Velú enfrenta una dificultad técnica y operativa relacionada con la captación insuficiente de agua para la cantidad de usuarios que atiende. Si la fuente de abastecimiento continúa disminuyendo, ampliar la red sin resolver primero el problema de la captación podría comprometer aún más la sostenibilidad del sistema.
Durante la gerencia de Ismael Perdomo Navarro, y luego de múltiples consultas, análisis y extenuantes caminatas, se llegó a la conclusión de que la única alternativa era captar el agua del río Pata. Para ello se requerían los estudios y diseños que determinaran la viabilidad y factibilidad del proyecto, y se consiguió que la Gobernación del Tolima contratara su realización.
Tras enfermar mi padre y dejar la gerencia, los nuevos directivos no consideraron apropiada la captación en el río Pata y les pidieron a los técnicos que realizaran el estudio desde otro punto del río Anchique, diferente al que mi padre había propuesto.
Ismael Perdomo Navarro falleció hace ya más de un año. Los estudios y diseños para los cuales mi padre consiguió los recursos ya fueron realizados y, aunque no conozco el resultado, todo parece indicar que no fue favorable. Esta es una situación grave, porque obliga a gestionar un nuevo estudio de viabilidad, teniendo en cuenta que tan solo conseguir el trámite anterior le costó a mi padre insistir durante dos gobiernos departamentales.
En el pasado, la vereda Velú se unió bajo el liderazgo de mi padre y se lograron avances. Hoy, los nuevos liderazgos quieren borrar el pasado o reescribirlo. Aparecen personajes siniestros, como Alejandrino Díaz, quien se ha encargado de crear una narrativa mentirosa que engaña a los veluseños.
La historia del Acueducto Regional Velú demuestra que las mayores inversiones para su desarrollo se concentraron en sus primeras etapas de construcción y ampliación. Desde entonces, los esfuerzos se han orientado principalmente a buscar soluciones que permitan garantizar el abastecimiento futuro de agua para todas las comunidades beneficiarias.
Como escribió G. Michael Hopf:
«Los tiempos difíciles crean hombres fuertes; los hombres fuertes crean tiempos fáciles; los tiempos fáciles crean hombres débiles; y los hombres débiles crean tiempos difíciles».
Me parece muy bueno de su parte hacerle el reconocimiento a Don Ismael de la gestión del acueducto interveredal Velu y de lo que se adelantado en estudios técnicos de un nuevo punto de catacion de agua del río pata y teniendo en cuenta que el río anchique en tiempos de verano como el que estamos atravesando como el super niño baja considerablemente su caudal en mi parece comparto la visión de Don Ismael de captar el agua del pata por ser un afluente mucho mayor
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